
Dias que no se pueden olvidar.
- Sofia Duque
- 31 oct 2022
- 2 Min. de lectura
Hoy fui a misa, tal vez una de las misas más largas en las que he estado, o tal vez solo se me hizo larga porque era en francés…
Adelante de mi había una familia: mamá, papá y dos niños. Uno de los niños me causó ternura, tenia unos 7 años, con una carita sonriente, una barriguita que se salía de su camisa y unos cachetes de esos que aparecen en las películas. El niño se reia de cosas que seguramente nosotros no entendemos, su mirada se perdía tan fácil como si viera cosas que yo no era capaz de ver, y parecía tener cada 5 minutos una nueva razón para alegrarse y aplaudir. Si, uno de esos niños que vino a este mundo solamente a ser feliz, y en el camino enseñarnos un poquito de toda su sabiduría. Hubo un momento en el que mi corazón me dijo “tienes que escribir sobre el”…Toda la misa el niño estuvo inquieto tratando de llamar la atención de su papá, mostrándole cosas, señalando y riéndose de la nada y porque si (así deberíamos reírnos todos). Pero hubo un solo momento donde el niño estuvo calmado y con serenidad. El papa trataba de que el niño no hiciera mucho ruido, trataba de que no se riera tan fuerte, de que sus movimientos no fueran muy notorios. Pero por más que el papá lo intentara, 2 minutos después el niño estaba nuevamente aplaudiendo, riéndose y mostrándole al papá algo que solo el podía entender. Hasta que pasó eso que se quedó en mi, el papá se sentó y el niño lo abrazó, puso su cabezita en el cuello del papá, y el papá le respondió con el mismo gesto. Fueron 3 minutos donde el tiempo pasó despacio, el niño entró en calma, no tenía nada que pedir, y tampoco atención que rogar.
Y vino a mi cabeza ese sentimiento o necesidad que todos los seres humanos experimentamos, a veces de manera más aguda y otras veces más disimulada. Siento que por más que pasen los años hay pocas cosas en la vida que realmente no tienen precio, por más grande que estés no habrá nada mejor que acostarte un domingo en la cama de tus papas, no hay nada como tener un verdadero amigo con el que puedas contar, encontrar un amor de esos que nos prenden el corazón y nos llenan de ilusión…. Y es que al final la calma que tanto buscamos está ahí, en esa persona que tanto amamos, que cuida nuestro corazón, que nos calienta el alma y nos hace sentir que por más ruido que haya afuera, todo vale la pena si al final hay un abrazo lleno de amor.
Algunos días nos perdemos en el camino y confundimos lo fácil, atractivo o común con esas cosas que valen la pena, con esas cosas que le dan sentido a nuestra vida, con esas personas que le dan vida a nuestra vida.
Nunca pierdas un buen amor, un abrazo o a alguien que siempre te de la mano, por una mala decisión…
Con mas amor que nunca, atentamente SDA




Me encanta siempre lo que escribes, logré ver el niño con tus palabras